Javier Marías y su minuto de Gloria

Hace tiempo me preguntaron si había algún autor del que me apasionara el estilo pero difiriera en su opinión personal. No tardé ni medio segundo en pensar en Javier Marías. ¿Cómo una mente tan sofisticada para las letras puede tener tanto elitismo en el pensamiento?

Soy de la política de separar la obra del autor, y más en temas de machismo (o no 297.pngpodríamos leer a ningún escritor de la literatura universal) pero algunos me lo ponen especialmente difícil. Javier Marías es una de esas personas que parecen vivir el meme de old man yells at cloud casi como una religión. Sin descanso.

No es la primera vez que desata la polémica en su columna dominical de EL PAÍS, desacreditando a distinguidas personas de labor, política, obra o pensamiento contrarios a los suyos. En esta ocasión, nuestra querida “R” mayúscula en la RAE nos ha sorprendido quejándose de la importancia (a su parecer) desmedida que le otorgamos a la figura de Gloria Fuertes.

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Esta mujer, conocida por su poesía infantil y programas televisivos fue también poeta de literatura social, activista pacifista y feminista. Como si todo esto no fuera poco, era abiertamente lesbiana (¡cielos santo!). No es por ello de extrañar que sea de gran desagrado entre lo más castizo de este país. No obstante, me resulta de una mala educación sin precedentes la actitud de Javier Marías. Un estudioso, un intelectual, una persona que debería tener un mínimo de respeto, y más hacia una compañera de profesión.

El artículo comienza con un profundo exordio de que “se puede ser mujer y mala persona”, como si nos estuviera descubriendo el mundo, tras lo cual hace un listado injustificado de quien, según él, son escritoras dignas de mención. Menos mal que le tenemos a él para decidir qué leer ¿verdad?

Y cuando parece que llega la parte en la que argumentará su columna, nos encontramos con la siguiente frase literal:1334998646_622912_1351159870_noticia_normal.jpg

«…Es más [apreciar la obra de Gloria Fuertes] es la clase de mandato que indefectiblemente me lleva a desconfiar de las reivindicaciones y redescubrimientos feministas de hoy, que acabarán por hacerle más daño que beneficio al arte hecho por mujeres. Lean, por caridad, a las que he enumerado antes: con ellas, yo creo, no hay temor a la decepción…»

Y así, sin más, justifica que le prestamos demasiada atención a Gloria Fuertes.

Juro que la parte de “lean por caridad” no la he añadido. Efectivamente, leamos a Jane Austen por caridad. No por apreciar la singularidad de su aportación a la novela moderna… no, por caridad. Pobre mujercita que se creía escritora.

También me apasiona especialmente la parte en que acredita el éxito de la consagrada autora al movimiento feminista actual. Brillante.

Me pregunto qué opinará su buen amigo Pérez-Reverte, el mismo que hace unas décadas también era víctima del elitismo de las “clases altas” de la literatura, que decían (sin argumento) que sus novelas de aventuras no valían ni media mierda. ¿Estará (ahora que forma parte de las “clases altas”) de acuerdo con la manera en la que su compañero critica a otra autora, utilizando su privilegiada posición dentro del mundillo?

Esto no es más que un nuevo episodio en la habitual campaña de elitismo a la que se nos somete, juzgando lo que consumimos, a quién leemos, vemos, escuchamos… Fíjese, señor Marías, con la cantidad de mujeres invisibilizadas cuya obra podría usted haber reivindicado, solo se ha dedicado a echar por tierra a una. Vaya una labor social la de su columna.

Y más en un campo tan abierto como la poesía… ¿Quién es usted para decidir lo que es digno de lectura?

Lamentable. No se me ocurre otra palabra. ¿Qué necesidad de desacreditar? Sin argumento, echando por tierra el trabajo, vida y dedicación de otro autor (casualmente autora) sin venir a cuento. Rebosante de machismo. Ridículo y propio de una discusión de barra de bar, más que de una columna de EL PAÍS.

Realmente se levantó este domingo sin nada que contar. Supongo que buscaba su minuto de Gloria.

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1 Comment

  1. Yo al respecto he opinado que para gustos, los colores. A este señor no le gusta Gloria Fuertes. Yo la verdad que solo la leí una vez siendo niña y no tenía ni idea de todo lo que ha hecho en la vida y su poesía me gustó. Como bien dices, cada uno tiene derecho a leer lo que quiera y no hay que desprestigiar la obra de nadie simplemente porque no te guste o por lo que sea. El artículo de ese señor (que además tiene cara de estirado) solo ha servido para darme ganas de buscar obras de Gloria Fuertes y leerlas y juzgar si me gustan o no por mí misma.

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